Mujer en consulta ginecológica junto a una ilustración de la microbiota vaginal.

Infecciones vaginales: causas del flujo, comezón, ardor y mal olor

Dr. Benjamín Gloria Ávila | Ginecólogo en Puebla

El flujo vaginal con mal olor, la comezón y el ardor son motivos frecuentes de consulta ginecológica. Aunque pueden indicar una infección, también aparecen por irritación, cambios hormonales o enfermedades de la piel.

No todas estas molestias se tratan con los mismos óvulos o antibióticos. Identificar la causa permite elegir el tratamiento adecuado y evitar que los síntomas regresen.

¿Cuándo es normal el flujo vaginal?

La vagina produce secreciones que ayudan a mantener su equilibrio. El flujo normal suele ser transparente o blanco, sin olor desagradable intenso y sin comezón ni dolor. Su cantidad y consistencia pueden cambiar durante el ciclo menstrual, especialmente cerca de la ovulación.

Conviene acudir a valoración cuando el flujo cambia respecto a lo habitual y se acompaña de mal olor, irritación, dolor o sangrado. El color del flujo, por sí solo, no permite diagnosticar una infección.

Durante el embarazo, los cambios en el flujo deben interpretarse junto con otros síntomas. Conozca qué puede aparecer en las primeras semanas de embarazo y cuándo solicitar atención.

¿Cuáles son las principales causas de las infecciones vaginales?

Entre las causas más frecuentes están la candidiasis, la vaginosis bacteriana y la tricomoniasis. Sus síntomas pueden parecerse y, en ocasiones, coexistir.

CausaManifestaciones que pueden aparecerCaracterística importante
Candidiasis vaginalComezón intensa, enrojecimiento, ardor y flujo blanco espeso o grumoso.Generalmente no se considera una infección de transmisión sexual.
Vaginosis bacterianaFlujo delgado, blanco o grisáceo, con olor parecido al pescado.Se relaciona con un desequilibrio de la microbiota vaginal.
TricomoniasisFlujo que puede ser amarillo o verdoso, mal olor, irritación y ardor al orinar.Es una infección de transmisión sexual.
Irritación o cambios hormonalesArdor, resequedad, comezón o molestias durante las relaciones sexuales.Pueden producir síntomas sin que exista una infección.

Estas características orientan la evaluación, pero no sustituyen la exploración ni las pruebas necesarias para confirmar la causa.

Candidiasis vaginal: cuando predomina la comezón

La candidiasis ocurre cuando hongos del género Candida producen inflamación. Puede causar comezón intensa, ardor, enrojecimiento y pequeñas fisuras en la piel de la vulva.

Algunos factores que favorecen su aparición son el uso de antibióticos, la diabetes mal controlada y determinadas alteraciones de las defensas. Sin embargo, muchas mujeres presentan candidiasis sin un factor evidente.

Encontrar Candida en una muestra no significa siempre que deba tratarse: puede estar presente sin causar síntomas. Cuando las molestias son recurrentes o no mejoran, puede ser necesario identificar la especie mediante estudios específicos.

Vaginosis bacteriana: cuando destaca el mal olor

La vaginosis bacteriana aparece cuando cambia el equilibrio de las bacterias que normalmente habitan la vagina. El olor puede hacerse más evidente después de las relaciones sexuales y suele acompañarse de flujo delgado.

No implica necesariamente falta de higiene. Las duchas vaginales y otros productos utilizados dentro de la vagina pueden alterar su equilibrio y favorecer el problema. El diagnóstico requiere valorar los síntomas y, según el caso, realizar pruebas del flujo vaginal.

Tricomoniasis: una infección que también requiere atender a la pareja

La tricomoniasis es causada por el parásito Trichomonas vaginalis. Algunas personas presentan síntomas y otras pueden tener la infección sin saberlo.

Su tratamiento requiere medicamentos específicos y atención simultánea de las parejas sexuales. Para reducir la reinfección, deben evitarse las relaciones sexuales hasta que todas las personas involucradas hayan terminado el tratamiento y los síntomas hayan desaparecido. En las mujeres se recomienda repetir la prueba aproximadamente a los tres meses.

¿Puede haber comezón o ardor sin infección?

Sí. Los jabones perfumados, desodorantes íntimos, toallitas, lubricantes o detergentes pueden producir irritación. Algunas enfermedades de la piel también afectan la vulva.

Durante la menopausia, la disminución de estrógenos puede causar resequedad, ardor y molestias durante las relaciones sexuales. Estas manifestaciones pueden confundirse con una infección, pero necesitan otro enfoque de tratamiento.

Puede conocer más en nuestra página de climaterio y menopausia en Puebla.

¿Cómo se diagnostica una infección vaginal?

La consulta comienza revisando cuándo aparecieron los síntomas, los tratamientos utilizados, los productos de higiene y otros antecedentes relevantes. Después se realiza una exploración de la vulva y, cuando corresponde, de la vagina y el cuello uterino.

Dependiendo de los hallazgos, pueden utilizarse:

  • Medición del pH vaginal.
  • Examen del flujo al microscopio.
  • Pruebas moleculares para identificar microorganismos.
  • Cultivo para hongos, especialmente en cuadros persistentes o complicados.
  • Pruebas para infecciones de transmisión sexual, cuando están indicadas.

No todas las pacientes necesitan todos los estudios. Una prueba negativa al microscopio tampoco descarta por completo ciertas infecciones.

En ocasiones, la secreción procede de una inflamación del cuello uterino, llamada cervicitis, que puede asociarse con clamidia o gonorrea. El sangrado después de las relaciones sexuales también requiere evaluar el cuello uterino.

¿El Papanicolaou o la colposcopia detectan estas infecciones?

El Papanicolaou no es la prueba principal para diagnosticar una infección vaginal. Su función es buscar alteraciones celulares del cuello uterino.

La colposcopia se indica ante determinados resultados anormales o hallazgos cervicales; no se necesita de manera rutinaria por tener flujo o comezón.

El virus del papiloma humano tampoco suele explicar por sí solo el flujo con mal olor. Si existen síntomas vaginales, deben investigarse otras causas aunque la paciente tenga una prueba de VPH positiva.

Tratamiento de las infecciones vaginales

El tratamiento depende del diagnóstico:

  • Candidiasis: medicamentos antifúngicos; los casos recurrentes pueden necesitar esquemas más prolongados.
  • Vaginosis bacteriana: antibióticos específicos, por vía oral o vaginal según la valoración.
  • Tricomoniasis: tratamiento oral y atención de las parejas sexuales.
  • Irritación o cambios hormonales: retirar el irritante o tratar la condición que produce las molestias.

Repetir óvulos sin confirmar la causa puede retrasar el diagnóstico. Los antibióticos no tratan los hongos y los antifúngicos no resuelven todas las causas de flujo.

¿La pareja también necesita tratamiento?

Depende de la enfermedad. En la tricomoniasis, tratar a las parejas sexuales es parte esencial del manejo. En la candidiasis, generalmente no se requiere tratar a una pareja sin síntomas.

En la vaginosis bacteriana recurrente, las recomendaciones han cambiado. La evidencia reciente y una actualización de ACOG de 2025 apoyan considerar el tratamiento simultáneo de la pareja en determinadas pacientes. Esta decisión debe individualizarse en consulta.

¿Qué hacer si las molestias regresan?

Cuando los síntomas reaparecen, conviene confirmar que se trate de la misma enfermedad. La recurrencia puede relacionarse con una infección persistente, reinfección, otra especie de hongo o una causa no infecciosa.

También se revisan factores como tratamientos incompletos, antibióticos recientes o diabetes. Tener molestias repetidas no significa que deba utilizarse siempre un medicamento más fuerte.

Cuidados para proteger la salud vaginal

La higiene debe ser suave y centrarse en la parte externa. La vagina no necesita lavados internos.

Evite duchas vaginales, perfumes íntimos y productos que le provoquen irritación. Tampoco introduzca ajo, vinagre, yogur u otros remedios caseros. Los probióticos no deben sustituir un tratamiento indicado; no existe evidencia suficiente para recomendarlos como tratamiento de la candidiasis.

El uso de preservativo ayuda a reducir el riesgo de infecciones de transmisión sexual.

¿Cuándo buscar atención pronta?

Acuda a valoración sin demora si el flujo o la irritación se acompañan de fiebre, dolor pélvico importante, úlceras genitales o sangrado fuera de lo habitual. También si sospecha que quedó un tampón u otro objeto dentro de la vagina.

El dolor pélvico con fiebre puede indicar una enfermedad que requiere atención distinta a la de una infección vaginal localizada.

Atención de infecciones vaginales en Puebla

Si presenta flujo diferente al habitual, comezón, ardor o mal olor, una valoración ginecológica permite investigar la causa y establecer un tratamiento dirigido.

Dr. Benjamín Gloria Ávila
Ginecología y Obstetricia
Diplomado en Colposcopia
Hospital Ángeles Puebla

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Bibliografía

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Mujer en consulta ginecológica junto a una ilustración de la microbiota vaginal.