Quistes de ovario: tipos, síntomas y tratamientos

Los quistes de ovario son una causa muy frecuente de consulta ginecológica. Encontrar un quiste durante un ultrasonido puede generar preocupación, pero la mayoría de los quistes en mujeres jóvenes son benignos y muchos desaparecen espontáneamente.

Lo importante no es solamente saber que existe un quiste. Debemos determinar qué tipo de quiste es, su tamaño, su apariencia en el ultrasonido, los síntomas que produce y la edad de la paciente.

Algunos únicamente necesitan vigilancia; otros requieren tratamiento y, en determinados casos, cirugía.

¿Qué es un quiste de ovario?

Un quiste es una estructura que contiene líquido, material semisólido o una combinación de ambos y se desarrolla dentro o alrededor del ovario.

No todos los quistes son iguales. Incluso la palabra “quiste” puede utilizarse para describir lesiones con comportamientos muy diferentes.

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¿Cuáles son los tipos más frecuentes?

Quistes funcionales

Son especialmente frecuentes durante la edad reproductiva y están relacionados con el funcionamiento normal del ovario.

Entre ellos encontramos los quistes foliculares y del cuerpo lúteo. Muchos desaparecen espontáneamente después de uno o varios ciclos menstruales y no necesitan cirugía.

Por eso, encontrar un quiste en un ultrasonido no significa automáticamente que deba operarse.

Quistes hemorrágicos

Pueden aparecer cuando existe sangrado dentro de un quiste funcional.

En ocasiones producen dolor repentino, pero muchos también desaparecen espontáneamente. Dependiendo de su tamaño, apariencia y síntomas podemos realizar seguimiento mediante ultrasonido.

Endometriomas

Los endometriomas ováricos están relacionados con la endometriosis. En su interior contienen sangre antigua y por eso tradicionalmente se conocen como “quistes de chocolate”.

Su tratamiento debe individualizarse especialmente en mujeres que desean embarazo.

No todos los endometriomas necesitan cirugía. Cuando consideramos operarlos debemos equilibrar los beneficios del procedimiento con la importancia de preservar la mayor cantidad posible de tejido ovárico sano y proteger la reserva ovárica.

Quistes dermoides

El teratoma maduro, conocido comúnmente como quiste dermoide, es generalmente benigno y puede contener diferentes tipos de tejidos.

Algunos permanecen pequeños durante mucho tiempo. Otros, por su tamaño o características, pueden requerir cirugía.

Cistoadenomas

Son tumores generalmente benignos que pueden originarse en el ovario y alcanzar tamaños importantes.

Pueden ser serosos o mucinosos y su manejo depende de las características de la lesión y de la paciente.

¿Cuáles son los síntomas de un quiste de ovario?

Muchos quistes no producen ningún síntoma y se descubren accidentalmente durante una revisión ginecológica.

Cuando existen molestias pueden presentarse dolor pélvico, sensación de presión o pesadez, distensión abdominal, dolor durante las relaciones sexuales o alteraciones relacionadas con la menstruación.

Un dolor súbito e intenso, especialmente acompañado de náusea o vómito, requiere valoración médica inmediata porque puede existir una complicación como torsión del ovario o ruptura del quiste.

¿Cómo sabemos si un quiste es benigno?

El ultrasonido transvaginal es una de nuestras herramientas más importantes.

No evaluamos solamente cuánto mide el quiste. Observamos su contenido, paredes, tabiques, componentes sólidos, vascularidad y otras características.

La edad y el estado menopáusico también son fundamentales.

En determinadas pacientes podemos solicitar estudios complementarios, marcadores tumorales o resonancia magnética.

Un marcador como el CA-125 no diagnostica por sí mismo cáncer de ovario. Puede elevarse también en enfermedades benignas como endometriosis, menstruación y otros procesos inflamatorios. Siempre debe interpretarse dentro del contexto clínico.

¿Cuándo solamente vigilamos un quiste?

Muchos quistes simples y funcionales pueden observarse y realizar posteriormente un ultrasonido de control.

La vigilancia permite evitar operaciones innecesarias.

El intervalo de seguimiento depende de la edad, características y tamaño de la lesión.

¿Cuándo puede ser necesaria una cirugía?

Podemos considerar tratamiento quirúrgico cuando existe dolor persistente, crecimiento, tamaño considerable, riesgo de torsión, complicaciones o características que generan preocupación diagnóstica.

También intervienen la edad, antecedentes familiares y deseo reproductivo de la paciente.

La indicación de cirugía no debe basarse exclusivamente en el tamaño del quiste.

Laparoscopia para quistes de ovario

Cuando una paciente necesita cirugía y las características de la lesión lo permiten, la laparoscopia ginecológica puede ser una excelente alternativa.

A través de pequeñas incisiones introducimos una cámara e instrumentos especializados para realizar el procedimiento.

En comparación con una cirugía abdominal abierta apropiadamente seleccionada, la mínima invasión puede ofrecer incisiones más pequeñas, menor estancia hospitalaria y recuperación más rápida.

¿Podemos conservar el ovario?

En mujeres jóvenes, uno de nuestros principales objetivos es realizar una quistectomía, es decir, retirar el quiste procurando conservar el ovario sano.

Esto es particularmente importante cuando existe deseo de embarazo futuro.

Sin embargo, no siempre es posible. En determinadas circunstancias puede ser necesario retirar el ovario afectado, especialmente cuando la lesión ha sustituido gran parte del tejido normal o existen características que hacen necesario un tratamiento diferente.

Cirugía robótica para quistes de ovario

La cirugía robótica es otra modalidad de cirugía mínimamente invasiva.

Proporciona visión tridimensional ampliada e instrumentos articulados que permiten movimientos muy precisos. Puede resultar útil en determinados casos complejos, aunque no todos los quistes necesitan cirugía robótica.

La tecnología debe utilizarse cuando aporta ventajas para una paciente determinada, no simplemente porque esté disponible.

Quistes de ovario después de la menopausia

Una masa ovárica después de la menopausia merece una evaluación particularmente cuidadosa.

Esto no significa que automáticamente sea cáncer, pero la probabilidad de malignidad cambia con la edad y debemos valorar con mayor atención las características del ultrasonido, antecedentes y, cuando corresponda, marcadores tumorales.

Cuando existe una sospecha significativa de cáncer de ovario, la estrategia quirúrgica cambia y puede ser recomendable la valoración por ginecología oncológica.

Cada quiste necesita una decisión diferente

Una mujer de 25 años con un pequeño quiste funcional, una paciente con endometrioma que desea embarazarse y una mujer después de la menopausia con una masa compleja necesitan estrategias completamente diferentes.

Por eso, el mejor tratamiento comienza con un diagnóstico adecuado.

Actualmente contamos con ultrasonido especializado, vigilancia, tratamiento médico cuando corresponde y cirugía por laparoscopia o robótica en pacientes seleccionadas.

Tener un quiste de ovario no significa necesariamente necesitar cirugía ni tener cáncer. El objetivo es identificar qué tipo de lesión existe y seleccionar el tratamiento más seguro, procurando conservar el ovario y la fertilidad cuando sea posible.

Dr. Benjamín Gloria Ávila
Ginecología y Obstetricia
Hospital Ángeles Puebla

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