Un quiste de ovario puede crecer durante meses sin causar molestias importantes. En algunos casos alcanza dimensiones considerables, ocupa gran parte del abdomen y produce aumento del perímetro abdominal, dolor, dificultad para comer o sensación de falta de aire.
Aunque el término quiste gigante de ovario no tiene una definición universal, muchas publicaciones utilizan un diámetro de 15 centímetros o más. Su gran tamaño no significa automáticamente que sea cáncer; existen quistes benignos que pueden alcanzar dimensiones extraordinarias. Sin embargo, antes de decidir el tratamiento es indispensable evaluar cuidadosamente su apariencia y el riesgo de malignidad.
En pacientes seleccionadas, algunos quistes gigantes pueden tratarse mediante laparoscopia ginecológica, utilizando técnicas de descompresión controlada como el abordaje descrito por Pelosi. El objetivo es retirar el quiste mediante incisiones pequeñas, evitando en lo posible que su contenido se derrame dentro del abdomen.
¿Qué es un quiste gigante de ovario?
Es una lesión quística que se origina en el ovario o cerca de él y crece hasta ocupar una parte importante de la pelvis y el abdomen.
Puede contener líquido transparente, material mucinoso, sangre, grasa u otros tejidos, dependiendo de su origen. Entre los diagnósticos posibles se encuentran:
- Cistadenoma seroso.
- Cistadenoma mucinoso.
- Endometrioma.
- Quiste dermoide o teratoma.
- Quiste paraová rico o paratubárico.
- Tumores fronterizos o borderline.
- Cáncer de ovario.
- Lesiones abdominales que parecen originarse en el ovario.
Para conocer los quistes más frecuentes puede consultar el artículo sobre tipos, síntomas y tratamientos de los quistes de ovario.

¿Qué síntomas puede producir?
Un quiste puede crecer lentamente y permitir que el abdomen se adapte. Por esta razón, algunas mujeres consultan hasta que la lesión es muy grande.
Los síntomas pueden incluir:
- Aumento progresivo del volumen abdominal.
- Sensación de pesadez o presión pélvica.
- Dolor abdominal o pélvico.
- Saciedad rápida al comer.
- Distensión abdominal persistente.
- Estreñimiento.
- Necesidad frecuente de orinar.
- Dificultad para respirar al acostarse o caminar.
- Alteraciones menstruales.
- Dolor durante las relaciones sexuales.
- Aumento o disminución de peso sin explicación clara.
Un dolor súbito e intenso, acompañado de náusea o vómito, puede indicar torsión del ovario, ruptura del quiste o sangrado y requiere valoración urgente.
¿Un quiste gigante puede ser cáncer?
Sí puede serlo, pero el tamaño por sí solo no permite distinguir entre una lesión benigna y una maligna. Algunos quistes benignos alcanzan 20, 30 o más centímetros, mientras que ciertos tumores malignos pueden ser relativamente pequeños.
La valoración del riesgo debe integrar:
- Edad y estado menopáusico.
- Síntomas.
- Antecedentes personales y familiares.
- Apariencia del quiste en el ultrasonido.
- Presencia de zonas sólidas.
- Tabiques gruesos o irregulares.
- Proyecciones papilares.
- Flujo sanguíneo dentro de las áreas sólidas.
- Líquido libre o ascitis.
- Ganglios aumentados de tamaño.
- Marcadores tumorales.
- Hallazgos de tomografía o resonancia magnética.
Cuando existe sospecha significativa de cáncer, debe priorizarse la seguridad oncológica. En estas pacientes puede ser preferible retirar la masa completa, sin abrirla, mediante una cirugía abdominal.
El tamaño por sí solo no determina malignidad; la evaluación de una masa ovárica debe integrar su aspecto y el contexto clínico.
Estudios antes de la cirugía
Ultrasonido
El ultrasonido pélvico y transvaginal suele ser el primer estudio. Permite evaluar si el quiste es simple o complejo, si contiene componentes sólidos, tabiques, papilas o vascularidad sospechosa.
En masas muy grandes, el ultrasonido puede no visualizar completamente todos sus límites.
Tomografía o resonancia magnética
Estos estudios pueden ayudar a determinar:
- El órgano donde se origina la lesión.
- Su relación con intestino, vejiga, uréteres y vasos sanguíneos.
- Presencia de componentes sólidos.
- Ascitis, ganglios o implantes.
- Posibles adherencias.
- La ruta quirúrgica más conveniente.
Marcadores tumorales
El CA-125 puede solicitarse en determinadas pacientes, pero no diagnostica por sí solo cáncer de ovario. También puede elevarse en endometriosis, inflamación pélvica, miomas, menstruación y otras enfermedades benignas.
Dependiendo de la edad y las características de la masa pueden solicitarse otros marcadores, como HE4, CEA, CA 19-9, alfafetoproteína, deshidrogenasa láctica, inhibina o fracción beta de la gonadotropina coriónica.
Los resultados deben interpretarse junto con las imágenes y la valoración clínica.
¿Todos los quistes gigantes necesitan cirugía?
La mayoría de las masas verdaderamente gigantes requiere tratamiento quirúrgico por una o varias razones:
- Producen síntomas por compresión.
- Continúan creciendo.
- Existe riesgo de torsión, ruptura o hemorragia.
- No puede establecerse con seguridad su naturaleza.
- Desplazan órganos abdominales.
- Pueden comprometer la respiración, la circulación o la función urinaria.
- Existe sospecha de tumor limítrofe o maligno.
La simple aspiración con una aguja generalmente no constituye un tratamiento definitivo. Puede dejar la pared del quiste, favorecer que vuelva a llenarse y producir derrame de su contenido. Además, analizar solamente el líquido no sustituye el estudio histopatológico completo del tejido.
¿Puede retirarse un quiste gigante por laparoscopia?
Sí, pero únicamente en casos cuidadosamente seleccionados.
La laparoscopia puede considerarse cuando la evaluación preoperatoria indica una alta probabilidad de enfermedad benigna y existe un equipo con experiencia en cirugía ginecológica de mínima invasión.
Entre sus posibles ventajas se encuentran:
- Incisiones abdominales más pequeñas.
- Menor dolor posoperatorio.
- Menor riesgo de infección de la herida.
- Movilización más temprana.
- Menor estancia hospitalaria.
- Recuperación más rápida que después de una incisión abdominal amplia.
El principal reto es que el quiste ocupa el espacio necesario para introducir la cámara y movilizar los instrumentos. También existe el riesgo de romperlo y derramar su contenido.
Las series publicadas muestran que el tratamiento laparoscópico puede ser factible en masas gigantes con características preoperatorias benignas, pero la evidencia procede principalmente de series pequeñas y casos seleccionados. No existe un diámetro máximo universal que garantice que la laparoscopia sea apropiada. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov, pmc.ncbi.nlm.nih.gov)
¿Qué es la técnica de Pelosi?
La escritura correcta es técnica de Pelosi, por los cirujanos Marco A. Pelosi II y Marco A. Pelosi III.
En 1996 publicaron la extracción laparoscópica de un cistadenoma mucinoso benigno de aproximadamente 103 libras. El procedimiento demostró que, en una paciente cuidadosamente seleccionada, una masa extremadamente grande podía descomprimirse y retirarse mediante cirugía de mínima invasión. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)
Posteriormente describieron una técnica de minilaparotomía protegida para quistes grandes. Esta utiliza una pequeña incisión, un protector de herida, adhesivo quirúrgico y una membrana plástica fijada a la superficie del quiste. El sistema permite aspirar el contenido de manera controlada y atrapar posibles fugas, en lugar de permitir que el líquido pase libremente a la cavidad abdominal. (cdn.mdedge.com, mdedge.com)
Actualmente, el concepto puede integrarse a la laparoscopia y adaptarse con sistemas modernos de protección y extracción.
¿Cómo se realiza la técnica de Pelosi asistida por laparoscopia?
La técnica puede modificarse según el tamaño, la localización y las características del quiste. De manera general, comprende los siguientes pasos:
- Acceso abdominal cuidadosamente planeado.
La cámara se introduce en una zona alejada del quiste, utilizando una técnica que disminuya el riesgo de perforarlo o lesionar órganos desplazados. - Exploración laparoscópica.
Se revisan la superficie del quiste, el abdomen, el peritoneo, el ovario contralateral y la presencia de líquido, adherencias o lesiones sospechosas. - Liberación de adherencias cuando es posible.
Bajo visión directa se separa cuidadosamente el quiste de los tejidos vecinos. - Protección de la cavidad abdominal.
Se emplea una pequeña incisión protegida, una membrana adherida a la pared del quiste, una bolsa especial o un sistema de retracción que permita aislar el sitio de apertura. - Descompresión lenta y controlada.
Se introduce una cánula conectada a succión para extraer gradualmente el contenido. El drenaje lento es especialmente importante cuando se retiran grandes volúmenes, debido a los cambios de presión abdominal y circulatoria. - Cierre o control del sitio de punción.
La abertura puede sujetarse, ligarse o cerrarse para evitar una fuga cuando continúe la cirugía. - Quistectomía u ooforectomía.
Después de reducir el volumen, se determina si es posible separar el quiste conservando tejido ovárico o si es necesario retirar el ovario afectado. - Extracción protegida.
La pared del quiste se retira dentro de una bolsa o por la pequeña incisión protegida y se envía completa a patología. - Revisión final del abdomen.
Se comprueba la hemostasia y se revisan el ovario contralateral, el útero, los uréteres, el intestino y las superficies peritoneales.
Las técnicas contemporáneas de aspiración protegida añaden suturas alrededor de la membrana, cierre del sitio de drenaje y bolsas de extracción para disminuir todavía más la contaminación abdominal. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)
No es lo mismo que simplemente “drenar” el quiste
La técnica de Pelosi no debe entenderse como una punción para vaciar el quiste y dejarlo dentro del abdomen.
Sus objetivos son:
- Disminuir el volumen de manera controlada.
- Evitar o reducir el derrame.
- Retirar completamente la pared del quiste o el ovario indicado.
- Conservar tejido ovárico cuando sea seguro y posible.
- Obtener una pieza adecuada para el estudio de patología.
El diagnóstico definitivo se obtiene mediante el análisis histopatológico del tejido extraído.
¿Puede conservarse el ovario?
Depende de:
- Edad de la paciente.
- Deseo de embarazo.
- Cantidad de tejido ovárico sano.
- Tipo de quiste.
- Grado de adherencia al ovario.
- Riesgo de malignidad.
- Presencia de torsión o daño vascular.
- Estado del ovario contralateral.
En mujeres jóvenes con una masa de apariencia benigna puede intentarse una quistectomía, retirando el quiste y conservando parte del ovario.
Cuando el quiste sustituye prácticamente todo el ovario, existe necrosis por torsión, sangrado difícil de controlar o sospecha tumoral, puede ser necesario realizar una salpingooforectomía, retirando el ovario y la trompa afectados.
¿Cuándo no es recomendable descomprimir el quiste?
La descompresión laparoscópica o mediante minilaparotomía protegida puede no ser adecuada cuando existen:
- Componentes sólidos sospechosos.
- Proyecciones papilares.
- Ascitis.
- Implantes peritoneales.
- Ganglios aumentados.
- Marcadores tumorales y estudios de imagen preocupantes.
- Alta probabilidad de tumor borderline o cáncer.
- Adherencias que impiden aislar la masa.
- Inestabilidad de la paciente.
- Imposibilidad de retirar la pared completa.
- Falta del equipo o experiencia necesarios.
En estos casos puede recomendarse una laparotomía. Realizar una incisión mayor no representa un retroceso tecnológico cuando es la alternativa que ofrece mejor control y seguridad oncológica.
Riesgos de la cirugía
El tratamiento de un quiste gigante puede asociarse con:
- Sangrado.
- Infección.
- Lesión de intestino, vejiga, uréteres o vasos sanguíneos.
- Derrame del contenido del quiste.
- Reacción inflamatoria o peritonitis química.
- Necesidad de retirar el ovario.
- Trombosis.
- Cambios circulatorios o respiratorios durante la descompresión.
- Conversión a cirugía abierta.
- Diagnóstico inesperado de cáncer.
La conversión de laparoscopia a cirugía abierta no necesariamente significa que haya ocurrido una complicación. Puede ser la decisión más segura ante sangrado, adherencias extensas o hallazgos sospechosos.
Recuperación después de la cirugía
La recuperación depende del tamaño de la masa, la cantidad de líquido extraído, el procedimiento realizado y el estado general de la paciente.
Después de una cirugía laparoscópica puede presentarse:
- Dolor abdominal.
- Sensación de inflamación.
- Dolor en los hombros por el gas utilizado.
- Cansancio.
- Cambios temporales en el funcionamiento intestinal.
- Molestia en las pequeñas incisiones.
La movilización temprana ayuda a disminuir el riesgo de trombosis y favorece la recuperación intestinal. La estancia hospitalaria puede ser corta en casos seleccionados, pero una paciente con una masa muy grande puede necesitar vigilancia adicional.
Debe solicitarse atención médica si aparecen fiebre, dolor progresivo, vómito persistente, distensión abdominal creciente, sangrado, falta de aire, enrojecimiento de las heridas o dolor e inflamación en una pierna.
Quistes gigantes de ovario y cirugía laparoscópica en Puebla
Un quiste gigante requiere una estrategia individualizada. La decisión no debe basarse únicamente en su tamaño, sino en el riesgo de malignidad, el estado clínico de la paciente, la posibilidad de conservar el ovario y la capacidad de retirar la lesión sin contaminación abdominal.
Cuando los estudios sugieren una lesión benigna, la laparoscopia con descompresión protegida, incluyendo modificaciones de la técnica de Pelosi, puede permitir evitar una incisión abdominal extensa en pacientes seleccionadas.
También es posible integrar diferentes recursos de cirugía ginecológica avanzada cuando la complejidad del caso lo requiere.
Las pacientes que viven fuera de Puebla pueden consultar la información sobre valoración de cirugía ginecológica para pacientes de otros estados.
Dr. Benjamín Gloria Ávila
Ginecología y Obstetricia
Cirugía laparoscópica y robótica
Hospital Ángeles Puebla
Este artículo tiene fines informativos y no sustituye una consulta médica ni una valoración quirúrgica individual.
Bibliografía
- Pelosi MA II, Pelosi MA III. Laparoscopic removal of a 103-pound ovarian tumor. J Am Assoc Gynecol Laparosc. 1996;3(3):413-417. doi:10.1016/S1074-3804(96)80073-9.
- Pelosi MA II, Pelosi MA III. A novel minilaparotomy approach for large ovarian cysts. OBG Management. 2004;16(2):17-30.
- Dubuisson J, Heersche S, Petignat P, Undurraga M. Laparoscopic Management of Giant Ovarian Cysts Using the Alexis Laparoscopic System: A Case Series. Front Surg. 2020;7:24. doi:10.3389/fsurg.2020.00024.
- Shaltout MF, et al. Laparoscopic guided minilaparotomy: a modified technique for management of benign large ovarian cysts. BMC Women’s Health. 2022. doi:10.1186/s12905-022-01853-4.
- El Hajj H, Hudry D, Martinez Gomez C, et al. Protected Laparoscopic Large Ovarian Cyst Aspiration: A 5-Step Alternative to Laparotomy. J Minim Invasive Gynecol. 2022;29(9):1038-1039. doi:10.1016/j.jmig.2022.06.018.
- Sanna E, et al. Laparoscopic management of a giant mucinous benign ovarian mass weighing 10,150 grams. World J Clin Cases. 2020;8(14):3040-3048.
- Dolan MS, Boulanger SC, Salameh JR. Laparoscopic management of giant ovarian cyst. JSLS. 2006;10(2):254-256.