Colpoperineoplastia: reconstrucción vaginal y del piso pélvico

El embarazo, los partos vaginales, el paso del tiempo y determinadas alteraciones del piso pélvico pueden modificar los tejidos que proporcionan soporte a la vagina.

En algunas mujeres estos cambios pueden ocasionar sensación de peso o bulto vaginal, dificultad para evacuar, molestias durante las relaciones sexuales o alteraciones del periné.

Cuando existe un problema anatómico que produce síntomas y los tratamientos conservadores no son suficientes, una de las alternativas puede ser la colpoperineoplastia.

¿Qué es una colpoperineoplastia?

Es una cirugía reconstructiva que busca reparar los tejidos de la vagina y del periné que han perdido soporte o presentan algún defecto.

El procedimiento exacto depende del problema que encontremos.

Una colporrafia posterior permite reparar determinados defectos de la pared posterior de la vagina mediante suturas y tejidos propios. ACOG describe la colporrafia como una cirugía vaginal que utiliza suturas para reforzar la pared vaginal y recuperar el soporte de los órganos vecinos. 

La perineoplastia o perineorrafia reconstruye el cuerpo perineal, es decir, la zona de soporte situada entre la entrada vaginal y el ano.

Ambas técnicas pueden combinarse cuando está indicado.

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¿Cuándo puede ser necesaria?

Puede considerarse en pacientes con:

  • Prolapso de la pared posterior de la vagina.
  • Rectocele, cuando el recto protruye hacia la pared vaginal.
  • Debilidad o lesión del cuerpo perineal.
  • Secuelas anatómicas de desgarros o partos.
  • Sensación de presión o bulto vaginal.
  • Dificultad para evacuar relacionada con un defecto del piso pélvico.
  • Determinadas molestias funcionales asociadas con una alteración anatómica demostrable.

Antes de recomendar cirugía debemos determinar qué estructura está alterada, porque no todos los síntomas vaginales se solucionan mediante una colpoperineoplastia.

¿Qué es un rectocele?

El recto se encuentra inmediatamente detrás de la vagina.

Cuando el tejido que los separa pierde soporte, la pared del recto puede desplazarse hacia adelante y producir un abultamiento de la pared vaginal posterior.

Algunas mujeres no presentan síntomas. Otras pueden experimentar presión vaginal, sensación de evacuación incompleta o dificultad para defecar.

El rectocele es una de las formas de prolapso genital, que también puede afectar la vejiga, el útero o el soporte superior de la vagina.

La exploración del piso pélvico permite determinar si realmente existe un prolapso y valorar su magnitud. NICE recomienda documentar los diferentes compartimentos del prolapso mediante una exploración estandarizada como POP-Q. 

¿Siempre se necesita cirugía?

No.

Cuando los síntomas son leves pueden considerarse medidas como ejercicios y rehabilitación del piso pélvico, tratamiento del estreñimiento, modificación de determinados factores de riesgo y, en casos de prolapso, utilización de un pesario.

NICE recomienda discutir con cada mujer la posibilidad de no tratar, utilizar tratamientos conservadores o realizar cirugía, considerando síntomas, edad, enfermedades asociadas, deseo de embarazo y preferencias personales. 

La cirugía suele reservarse para mujeres cuyos síntomas continúan siendo importantes después del manejo conservador o que, después de conocer las alternativas, prefieren una reparación quirúrgica. 

¿Cómo se realiza?

La cirugía generalmente se realiza a través de la vagina, por lo que no requiere una incisión abdominal.

Durante una reparación posterior podemos reforzar los tejidos de soporte utilizando suturas y los propios tejidos de la paciente.

Si además existe debilidad del periné, puede realizarse una reconstrucción de esta zona para restablecer su anatomía y soporte.

Para el prolapso de la pared vaginal posterior, NICE recomienda actualmente reparación vaginal sin malla; no encontró evidencia de que la malla proporcione mejores resultados y sí existen riesgos adicionales de complicaciones. 

¿Es lo mismo que “rejuvenecimiento vaginal”?

No necesariamente.

“Rejuvenecimiento vaginal” es principalmente un término comercial y puede referirse a procedimientos muy diferentes.

Una colpoperineoplastia correctamente indicada es una cirugía reconstructiva, realizada para corregir una alteración anatómica o funcional identificable.

ACOG señala que no existe evidencia de alta calidad suficiente para recomendar procedimientos quirúrgicos genitales únicamente con el propósito de modificar la apariencia o aumentar la función sexual en mujeres sin una alteración clínica. También existen riesgos como sangrado, infección, cicatrización, alteraciones de sensibilidad y dolor durante las relaciones sexuales. 

Por eso, antes de hablar de “estrechar” la vagina debemos determinar qué problema tiene realmente la paciente y qué resultado puede razonablemente esperarse del tratamiento.

¿Puede combinarse con otras cirugías?

Sí, cuando existen otros defectos del piso pélvico o con la histerectomía vaginal.

Una paciente puede presentar simultáneamente alteraciones de la pared anterior, posterior o del soporte del útero o de la cúpula vaginal.

En determinadas circunstancias la reparación puede combinarse con otros procedimientos reconstructivos, pero la estrategia debe individualizarse. ACOG destaca que el tratamiento del prolapso puede realizarse mediante diferentes reparaciones vaginales o abdominales dependiendo del compartimento afectado. 

¿Cómo es la recuperación?

La recuperación depende de la extensión de la cirugía y de si se realizaron otros procedimientos simultáneamente.

Durante las primeras semanas puede existir inflamación, sensación de presión y secreción o pequeño sangrado vaginal.

Generalmente se recomienda evitar temporalmente cargar objetos pesados, ejercicio intenso, esfuerzos importantes y relaciones sexuales mientras cicatrizan los tejidos. ACOG señala que después de una cirugía de prolapso suelen necesitarse varias semanas de recuperación y deben evitarse esfuerzos y relaciones sexuales durante este periodo. 

¿Cuáles son los riesgos?

Como cualquier cirugía, puede presentar complicaciones como sangrado, infección, dolor, problemas de cicatrización o recurrencia del prolapso.

En algunas pacientes pueden aparecer cambios en la función intestinal, urinaria o sexual. Por ello, las expectativas deben discutirse cuidadosamente antes de operar. NICE recomienda explicar específicamente estos posibles cambios y el riesgo de recurrencia antes de una cirugía de prolapso. 

Reconstruir cuando existe una indicación

El objetivo de una colpoperineoplastia moderna no debe ser simplemente hacer una vagina más estrecha.

Su finalidad es identificar una alteración anatómica del piso pélvico y reconstruir los tejidos cuando esa alteración está ocasionando síntomas importantes.

Una adecuada exploración ginecológica permite distinguir entre cambios normales después del embarazo o con la edad y un verdadero problema del piso pélvico que puede beneficiarse de tratamiento.

Dr. Benjamín Gloria Ávila
Ginecología y Obstetricia
Hospital Ángeles Puebla

Bibliografía

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  2. American College of Obstetricians and Gynecologists. Surgery for Pelvic Organ Prolapse. Patient FAQ. 
  3. NICE. Urinary incontinence and pelvic organ prolapse in women: management. Guideline NG123. 
  4. American College of Obstetricians and Gynecologists. Elective Female Genital Cosmetic Surgery. Committee Opinion No. 795. Obstet Gynecol. 2020