Tener miomas uterinos no significa que sea necesario operar de inmediato ni retirar el útero. Algunas mujeres únicamente necesitan vigilancia; otras pueden controlar el sangrado con medicamentos, mientras que determinadas pacientes se benefician de una miomectomía u otro procedimiento.
El tratamiento debe responder a un objetivo concreto: disminuir el sangrado, corregir la anemia, aliviar la presión pélvica, preservar la fertilidad o resolver definitivamente la enfermedad.
Para conocer las características de estas lesiones puede consultar nuestra página de miomatosis uterina en Puebla.
¿Qué debemos evaluar antes de elegir un tratamiento?
La decisión depende de los síntomas, la edad, el deseo de embarazo, los tratamientos previos y el número, tamaño y localización de los miomas.
Un mioma pequeño que sobresale hacia la cavidad uterina puede causar sangrado importante. Por el contrario, uno más grande localizado hacia el exterior puede producir presión sin alterar demasiado la menstruación. Por eso resulta importante identificar los tipos de miomas uterinos.
La valoración suele incluir ultrasonido, biometría hemática y, cuando existe sangrado abundante, evaluación de las reservas de hierro. En casos seleccionados se requiere resonancia magnética o estudio del endometrio.

1. Vigilancia: cuando no es necesario tratar
Los miomas sin síntomas importantes pueden vigilarse mediante revisión clínica y estudios de imagen individualizados. No todos requieren medicamentos o cirugía.
Debe reevaluarse el plan si aparecen sangrado abundante, anemia, dolor, presión urinaria o intestinal, crecimiento preocupante o dificultades reproductivas. Después de la menopausia, una masa que crece o produce sangrado merece una valoración específica.
2. Tratamiento inicial con progestágenos
Cuando el problema principal es el sangrado y no existe una indicación inmediata de cirugía, pueden considerarse tratamientos hormonales, incluidos ciertos progestágenos.
Estos actúan principalmente sobre el endometrio, el tejido que recubre el interior del útero. Pueden mejorar el sangrado, pero no eliminan los miomas ni reducen su tamaño de manera confiable.
Progestágenos orales
Pueden administrarse de forma cíclica o continua, según el diagnóstico y las necesidades de la paciente. La respuesta debe revisarse: si persiste el sangrado, empeora la anemia o aparecen efectos adversos, es necesario ajustar la estrategia.
Implante subdérmico
El implante de etonogestrel es principalmente un anticonceptivo. En algunas mujeres disminuye la menstruación o produce ausencia de sangrado, por lo que puede considerarse cuando también se desea anticoncepción.
Sin embargo, no es un tratamiento específico para reducir los miomas ni una primera opción universal para el sangrado causado por ellos. La evidencia para esta indicación es limitada.
Si existe un mioma que deforma la cavidad uterina, el implante no corrige esa alteración anatómica.
Sistema intrauterino con levonorgestrel
El dispositivo intrauterino hormonal cuenta con mayor respaldo para controlar el sangrado menstrual abundante cuando la cavidad uterina permite colocarlo correctamente.
Puede resultar apropiado en mujeres con miomas pequeños que no deforman la cavidad. Cuando existen miomas submucosos o distorsión importante, puede ser menos adecuado y aumentar el riesgo de expulsión. Tampoco elimina los miomas.
3. Medicamentos no hormonales
El ácido tranexámico puede disminuir la pérdida de sangre durante la menstruación. Los antiinflamatorios pueden ayudar con los cólicos y reducir parcialmente el sangrado.
Estas alternativas no disminuyen el volumen de los miomas y requieren valorar contraindicaciones, como antecedentes de trombosis para determinados tratamientos o enfermedad renal y gastrointestinal para algunos antiinflamatorios.
Pueden utilizarse como tratamiento inicial o mientras se organiza una intervención.
4. Análogos de GnRH: reducción temporal del sangrado y del volumen
Los agonistas de GnRH, como leuprorelina, goserelina o triptorelina, disminuyen temporalmente la producción de hormonas ováricas. Pueden detener la menstruación y reducir el volumen uterino y de los miomas.
Se utilizan especialmente como tratamiento por tiempo limitado, por ejemplo, para preparar una cirugía y facilitar la recuperación de la hemoglobina.
Pueden producir bochornos, resequedad vaginal y pérdida de masa ósea. En determinadas situaciones se añade una pequeña cantidad de tratamiento hormonal, denominada add-back, para reducir estos efectos.
Su beneficio suele ser temporal: al suspenderlos pueden regresar el sangrado y el crecimiento de los miomas. La duración depende del medicamento y del contexto clínico.
5. Antagonistas orales de GnRH
Los antagonistas de GnRH son otra alternativa para síntomas moderados o graves. Algunos esquemas incluyen relugolix acompañado de estradiol y acetato de noretisterona como terapia add-back.
Los ensayos clínicos han mostrado mejoría del sangrado, dolor y anemia. Sin embargo, controlar los síntomas no equivale a eliminar los miomas: en los estudios principales de relugolix combinado no se demostró una reducción significativa del volumen del mioma dominante frente a placebo.
La disponibilidad, autorización, duración y contraindicaciones deben verificarse para cada producto en México.
6. Esmya: eficacia y restricciones que deben conocerse
Esmya contiene acetato de ulipristal, un modulador selectivo del receptor de progesterona. Se estudió para reducir el sangrado y el tamaño de los miomas.
Su uso cambió después de notificarse casos poco frecuentes de lesión hepática grave, algunos con necesidad de trasplante. Las autoridades europeas restringieron su indicación a situaciones muy concretas y exigieron controles hepáticos.
Además, la autorización de Esmya en la Unión Europea fue retirada el 18 de julio de 2024, a petición del fabricante por razones comerciales. Este retiro ocurrió después de las restricciones de seguridad mencionadas.
Por ello, Esmya no debe presentarse como una opción inicial rutinaria. Cualquier consideración de uso en México requiere confirmar su situación regulatoria vigente, valorar cuidadosamente alternativas y seguir las medidas de seguridad aplicables. La autorización europea no determina automáticamente su situación en México.
El ulipristal utilizado como anticonceptivo de emergencia tiene otra dosis e indicación y no debe emplearse como sustituto del tratamiento para miomas.
7. Miomectomía: retirar los miomas conservando el útero
La miomectomía consiste en extraer los miomas y conservar el útero. Puede considerarse cuando hay síntomas importantes, respuesta insuficiente al tratamiento médico o alteraciones anatómicas que afectan la reproducción.
Conservar el útero mantiene la posibilidad de embarazo, pero no lo garantiza. Después de una miomectomía también pueden aparecer nuevos miomas.
Miomectomía por histeroscopia
Se utiliza para determinados miomas submucosos que sobresalen hacia la cavidad uterina. Se realiza introduciendo instrumentos a través de la vagina y el cuello uterino, sin incisiones abdominales.
El tamaño y la profundidad determinan si puede retirarse en una intervención o si se requieren etapas. Puede conocer más sobre la histeroscopia diagnóstica y quirúrgica.
Miomectomía laparoscópica o robótica
Permite retirar determinados miomas mediante pequeñas incisiones abdominales y reconstruir la pared uterina.
La elección depende de la localización, número y tamaño de las lesiones, así como de la experiencia del equipo. La cirugía robótica puede facilitar suturas complejas, aunque no es necesaria en todos los casos.
Consulte nuestra comparación de cirugía robótica para tratar miomas y conservar el útero.
En algunas operaciones puede valorarse la minilaparoscopia, pero el número, profundidad y tamaño de los miomas pueden exigir instrumentos convencionales u otra vía. La calidad de la reconstrucción uterina tiene prioridad sobre el tamaño de la incisión.
Miomectomía abierta
Puede ser adecuada cuando existen miomas muy numerosos, anatomía compleja u otras condiciones que dificultan una extracción y reconstrucción segura por mínima invasión.
Antes de operar también debe planearse cómo se extraerán los tejidos. La fragmentación o morcelación requiere valoración de riesgos y consentimiento informado, especialmente ante la posibilidad de una malignidad no detectada.
8. Otras alternativas que conservan el útero
La embolización uterina bloquea el aporte sanguíneo a los miomas mediante un procedimiento de radiología intervencionista. La ablación por radiofrecuencia y el ultrasonido focalizado tratan tejido mediante energía en pacientes seleccionadas.
Conservar el útero con estas técnicas no garantiza preservar la fertilidad. Cuando se desea embarazo deben discutirse específicamente los resultados reproductivos y compararlos con la miomectomía.
La desarterialización uterina es un procedimiento quirúrgico diferente de la embolización. Puede complementar determinadas miomectomías para controlar el sangrado; su modalidad y conveniencia deben individualizarse.
9. Histerectomía: tratamiento definitivo de los miomas uterinos
La histerectomía retira el útero y evita que vuelvan a aparecer miomas uterinos. Es una alternativa para mujeres que no desean embarazo y buscan tratamiento definitivo, especialmente ante síntomas graves o tratamientos previos insuficientes.
Retirar el útero no implica necesariamente retirar ovarios sanos. Según el caso puede realizarse por vía vaginal, laparoscópica, robótica o abdominal. Puede consultar la comparación de histerectomía abierta, laparoscópica y robótica.
Corregir la anemia también forma parte del tratamiento
Disminuir el sangrado y reponer el hierro son objetivos complementarios. Según la gravedad, tolerancia y tiempo disponible pueden utilizarse hierro oral o intravenoso.
Cuando se planea una cirugía, mejorar la anemia previamente puede facilitar la recuperación. Un sangrado intenso acompañado de desmayo, falta de aire, dolor torácico o debilidad marcada requiere atención urgente.
Si la principal molestia es el sangrado, consulte nuestra guía de miomas, sangrado abundante y anemia para reconocer cuándo necesita valoración. Controlar el sangrado y recuperar el hierro perdido son partes complementarias del tratamiento.
Tratamiento personalizado de miomas en Puebla
Una estrategia puede comenzar con medicamentos y evolucionar hacia una intervención si los síntomas persisten. En otras pacientes, la anatomía del mioma o el deseo de embarazo justifican considerar cirugía desde el inicio.
Durante la consulta revisamos los síntomas, el ultrasonido, la anemia y los objetivos reproductivos para explicar qué alternativas pueden aportar un beneficio real.
Dr. Benjamín Gloria Ávila
Ginecología y Obstetricia
Cirugía laparoscópica, histeroscópica y robótica
Hospital Ángeles Puebla
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Bibliografía
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Información educativa. La selección y prescripción de tratamientos requieren valoración médica individual.