diagnóstico y tratamientos actuales
Los miomas uterinos, también llamados fibromas o leiomiomas, son tumores benignos que se originan en el músculo del útero. Pueden presentarse como una lesión única o como múltiples nódulos de diferentes tamaños. Aunque algunas mujeres no tienen síntomas, otras presentan menstruaciones abundantes, anemia, dolor, presión pélvica o dificultades reproductivas.
La localización del mioma es tan importante como su tamaño, porque determina los síntomas y ayuda a seleccionar el tratamiento más adecuado.
¿Cuáles son los principales tipos de miomas?
Miomas submucosos
Crecen hacia el interior de la cavidad uterina y pueden deformarla. Son los que más se relacionan con:
- Sangrado menstrual abundante o prolongado.
- Anemia por deficiencia de hierro.
- Sangrado entre menstruaciones.
- Problemas de fertilidad.
- Abortos recurrentes en casos seleccionados.
Dependiendo de cuánto tejido esté dentro de la pared uterina, se clasifican como tipos 0, 1 o 2. Muchos pueden retirarse mediante histeroscopia, introduciendo una cámara e instrumentos por la vagina y el cuello uterino, sin incisiones abdominales.

Miomas intramurales
Se desarrollan dentro de la pared muscular del útero y son los más frecuentes. Cuando crecen pueden aumentar el tamaño uterino, causar sangrado, dolor, presión pélvica o sensación de pesadez.
El tratamiento depende de su tamaño, número, profundidad y cercanía con la cavidad uterina. En pacientes que desean conservar el útero puede considerarse una miomectomía laparoscópica, robótica o abierta.
Miomas subserosos
Crecen hacia la superficie externa del útero. Generalmente producen menos sangrado que los submucosos, pero pueden ocasionar:
- Presión en la vejiga.
- Necesidad frecuente de orinar.
- Estreñimiento.
- Dolor lumbar o pélvico.
- Aumento del volumen abdominal.
Algunos están unidos al útero por una base estrecha y se denominan miomas pediculados.
Miomas cervicales
Se localizan en el cuello del útero. Son menos frecuentes y su tratamiento puede ser más complejo debido a su cercanía con la vejiga, los uréteres y los vasos sanguíneos.
Miomas transmurales o híbridos
Abarcan varias capas del útero y pueden extenderse desde la cavidad uterina hasta la superficie externa. Debido a su profundidad, requieren una planificación quirúrgica especialmente cuidadosa.
¿Qué síntomas pueden producir?
Los síntomas más comunes son:
- Menstruaciones muy abundantes.
- Periodos de más de siete días.
- Coágulos frecuentes.
- Anemia, cansancio o falta de aire.
- Dolor o presión pélvica.
- Aumento del abdomen.
- Dolor durante las relaciones sexuales.
- Urgencia urinaria o estreñimiento.
- Dificultad para embarazarse.
- Complicaciones durante el embarazo en determinados casos.
La intensidad de los síntomas no siempre guarda relación con el tamaño. Un mioma submucoso pequeño puede ocasionar sangrado importante, mientras que uno subseroso de mayor tamaño puede provocar principalmente presión.
¿Cómo se diagnostican los miomas?
El diagnóstico comienza con la historia clínica y la exploración ginecológica. Los estudios pueden incluir:
Ultrasonido pélvico o transvaginal
Es el estudio inicial más utilizado. Permite conocer el número, tamaño y localización aproximada de los miomas.
Sonohisterografía
Consiste en introducir una pequeña cantidad de solución estéril dentro del útero durante el ultrasonido. Ayuda a definir si un mioma deforma la cavidad uterina.
Histeroscopia
Permite observar directamente el interior del útero. Es especialmente útil para diagnosticar y, en algunos casos, tratar miomas submucosos.
Resonancia magnética
Ofrece un mapa detallado de los miomas. Puede solicitarse cuando son múltiples, muy grandes, existe duda diagnóstica o se planea una cirugía compleja, embolización u otro procedimiento.
También pueden indicarse biometría hemática y estudios de hierro para identificar anemia causada por sangrado crónico.
¿Todos los miomas necesitan tratamiento?
No. Los miomas pequeños y asintomáticos pueden vigilarse mediante revisiones periódicas. El tratamiento se recomienda cuando producen síntomas importantes, anemia, dolor, compresión de órganos, alteraciones reproductivas o crecimiento que requiera evaluación.
La elección depende de:
- Edad y síntomas.
- Tamaño, número y ubicación.
- Deseo de embarazo.
- Interés en conservar el útero.
- Cirugías previas.
- Grado de anemia.
- Preferencias de la paciente.
Tratamientos disponibles
Medicamentos
Pueden controlar el sangrado y el dolor, aunque generalmente no eliminan definitivamente los miomas. Entre las alternativas de tratamiento médico de los miomas se encuentran antiinflamatorios, ácido tranexámico y determinados tratamientos hormonales.
Los agonistas o antagonistas de la hormona liberadora de gonadotropinas pueden disminuir temporalmente el sangrado y el volumen de los miomas. En algunos casos se utilizan antes de una cirugía o durante periodos específicos.
Miomectomía histeroscópica
Es una opción para miomas que se encuentran principalmente dentro de la cavidad uterina. Se realiza por vía vaginal y no requiere incisiones abdominales.
Miomectomía laparoscópica o robótica
Permite retirar determinados miomas mediante pequeñas incisiones, conservando el útero. Puede ofrecer menor sangrado, menos dolor y recuperación más rápida que la cirugía abierta en pacientes correctamente seleccionadas.
La cirugía robótica puede ser especialmente útil cuando se requiere precisión para retirar miomas profundos y reconstruir cuidadosamente la pared uterina.
Miomectomía abierta
Puede ser necesaria cuando existen miomas muy grandes, numerosos o de localización compleja. Aunque requiere una incisión abdominal mayor, continúa siendo una alternativa adecuada en casos seleccionados.
Ablación por radiofrecuencia y ultrasonido focalizado
Estas tecnologías destruyen tejido del mioma mediante energía térmica. Su disponibilidad y conveniencia dependen del tipo de mioma, los planes reproductivos y la experiencia del centro médico.
Histerectomía
Consiste en retirar el útero y representa el tratamiento definitivo, porque elimina los miomas y evita que vuelvan a aparecer. Puede realizarse por vía vaginal, laparoscópica, robótica o abdominal.
No siempre es necesaria. Se considera principalmente cuando los síntomas son graves, existen múltiples miomas, otros tratamientos no son adecuados o la paciente ya no desea conservar el útero.
Un tratamiento personalizado
No existe un tratamiento único para todos los miomas. Una paciente con un mioma submucoso y sangrado abundante necesita una estrategia diferente a otra con múltiples miomas intramurales, presión pélvica o deseo de embarazo.
Una valoración especializada permite identificar el tipo de mioma y comparar las alternativas médicas, histeroscópicas, laparoscópicas, robóticas para seleccionar la opción más segura y conveniente. Si te recomendaron realizar una histerectomia podemos valorar otras opciones.
Bibliografía
- American College of Obstetricians and Gynecologists. Uterine Fibroids. Información para pacientes. Consultado el 4 de octubre de 2026. Consultar fuente.
- National Institute for Health and Care Excellence. Heavy menstrual bleeding: assessment and management. NICE guideline NG88. Consultado el 4 de octubre de 2026. Consultar fuente.
Dr. Benjamín Gloria Ávila
Ginecología y Obstetricia
Hospital Ángeles Puebla