La hiperplasia endometrial es un crecimiento anormal del endometrio, el tejido que recubre el interior del útero. Generalmente se produce cuando existe un estímulo prolongado de estrógenos sin el equilibrio adecuado de la progesterona.
Aunque la mayoría de los casos puede tratarse eficazmente, algunas formas presentan células anormales y tienen mayor riesgo de evolucionar a cáncer de endometrio. Por este motivo, el diagnóstico oportuno y el seguimiento ginecológico son fundamentales.
¿Cuáles son los tipos de hiperplasia endometrial?
Actualmente se reconocen dos grupos principales:
Hiperplasia endometrial sin atipia
Las células del endometrio han aumentado, pero conservan una apariencia relativamente normal. El riesgo de progresión a cáncer es bajo y, en muchos casos, puede tratarse con medicamentos derivados de la progesterona.
Hiperplasia endometrial atípica o EIN
En este tipo existen células anormales. También se conoce como neoplasia intraepitelial endometrial o EIN. Tiene un riesgo considerablemente mayor de progresar a cáncer y, en algunas pacientes, puede coexistir con un cáncer endometrial que aún no ha sido detectado.
La diferencia entre ambos tipos solamente puede determinarse mediante el análisis de una muestra del endometrio.
Síntomas de hiperplasia endometrial
El síntoma más frecuente es el sangrado uterino anormal. Puede presentarse como:
- Menstruaciones muy abundantes o prolongadas.
- Sangrado entre los periodos menstruales.
- Ciclos irregulares o muy frecuentes.
- Sangrado después de varios meses sin menstruación.
- Cualquier sangrado vaginal después de la menopausia.

Algunas pacientes también pueden experimentar anemia, cansancio, palidez, mareos o falta de aire como consecuencia de una pérdida importante de sangre.
La hiperplasia es una de las posibles causas de sangrado uterino anormal. Su evaluación permite diferenciarla de otras enfermedades uterinas. No todos los sangrados anormales son causados por hiperplasia. También pueden relacionarse con miomas, pólipos endometriales, alteraciones hormonales, problemas de coagulación y otras enfermedades del útero o del cérvix.
¿Por qué se produce?
La hiperplasia endometrial suele estar asociada con una exposición prolongada del endometrio a los estrógenos sin suficiente progesterona.
Entre los principales factores de riesgo se encuentran:
- Perimenopausia y menopausia.
- Obesidad o sobrepeso.
- Síndrome de ovario poliquístico.
- Periodos prolongados sin ovulación.
- Menstruaciones muy irregulares.
- Tratamientos con estrógenos sin progesterona.
- Uso de tamoxifeno.
- Diabetes o resistencia a la insulina.
- No haber tenido embarazos.
- Antecedentes familiares o síndromes hereditarios relacionados con cáncer de endometrio.
Tener uno o varios factores de riesgo no significa necesariamente que una mujer desarrollará hiperplasia, pero puede hacer recomendable una valoración más cuidadosa ante la presencia de sangrado anormal.
¿Cómo se diagnostica?
La evaluación comienza con la historia clínica y la exploración ginecológica. También puede solicitarse un ultrasonido transvaginal para observar el grosor y las características del endometrio.
Sin embargo, un endometrio engrosado en el ultrasonido no confirma por sí solo la enfermedad. Para establecer el diagnóstico se necesita analizar una muestra del tejido mediante:
- Biopsia endometrial.
- Histeroscopia con biopsia dirigida.
- Legrado uterino en casos seleccionados o Aspiracion Manual Endouterina AMEU.
La muestra es revisada por un especialista en patología para determinar si existe hiperplasia y si las células presentan atipia.
Puede ampliar el contexto de estos estudios en nuestra guía de cáncer de mama y ginecológico: prevención y diagnóstico, que distingue la detección sin síntomas de la investigación de un sangrado anormal.
Tratamiento de la hiperplasia sin atipia
El tratamiento depende de la edad, los síntomas, el deseo de embarazo, los factores de riesgo y los resultados de la biopsia.
La hiperplasia sin atipia suele tratarse con progesterona o medicamentos llamados progestágenos. Estos pueden administrarse mediante:
- Sistema intrauterino liberador de levonorgestrel.
- Tabletas de progesterona o progestágenos.
El sistema intrauterino puede ser especialmente eficaz porque libera el medicamento directamente dentro del útero y suele ayudar a disminuir el sangrado.
Además del tratamiento, es necesario realizar biopsias de seguimiento para comprobar que el endometrio haya regresado a la normalidad. También puede recomendarse controlar el peso y atender enfermedades relacionadas con la falta de ovulación.
La histerectomía no suele ser el tratamiento inicial en los casos sin atipia, pero puede considerarse cuando la alteración persiste, vuelve a aparecer, progresa o el sangrado no se controla.
Tratamiento de la hiperplasia atípica
La histerectomía, es decir, la cirugía para retirar el útero, es el tratamiento definitivo para la hiperplasia atípica. Además de tratar la lesión, permite examinar completamente el útero y descartar la presencia simultánea de cáncer.
La decisión sobre retirar también los ovarios debe individualizarse de acuerdo con la edad, el estado hormonal, los antecedentes y los hallazgos de cada paciente.
En mujeres que desean conservar la fertilidad o que no pueden someterse a cirugía, puede considerarse un tratamiento con progestágenos. Antes de elegir esta opción es indispensable descartar cuidadosamente un cáncer coexistente y aceptar un seguimiento estrecho con biopsias periódicas.
Cuando se indica retirar el útero, puede valorarse una histerectomía laparoscópica según el diagnóstico y las características del caso. Si se sospecha o confirma cáncer, el plan debe incluir la valoración oncológica correspondiente; conservar ovarios se decide de manera individual.
El tratamiento conservador requiere mucha vigilancia y no garantiza que la enfermedad desaparezca de forma permanente.
La hiperplasia y el cáncer de endometrio son diagnósticos diferentes; el análisis del tejido permite orientar su atención.
¿Es posible embarazarse después del diagnóstico?
En algunos casos, sí. Las pacientes con hiperplasia sin atipia pueden conservar el útero mientras reciben tratamiento y seguimiento.
Cuando existe hiperplasia atípica y se desea un embarazo, el tratamiento debe planearse de manera individualizada. Si se consigue la regresión de la lesión, puede recomendarse intentar el embarazo con asesoría ginecológica y reproductiva. Después de completar el deseo de maternidad, debe reevaluarse el tratamiento definitivo.
¿Cuándo debo acudir con el ginecólogo?
Es recomendable solicitar una valoración si presenta:
- Sangrado entre menstruaciones.
- Reglas más abundantes o prolongadas de lo habitual.
- Ciclos muy irregulares.
- Sangrado después de las relaciones sexuales.
- Cualquier sangrado vaginal después de la menopausia.
- Persistencia del sangrado a pesar de recibir tratamiento.
Si el sangrado es muy abundante y se acompaña de mareo, desmayo, debilidad intensa, palpitaciones o dificultad para respirar, debe buscar atención médica inmediata.
Atención ginecológica en Puebla
Detectar la causa del sangrado uterino anormal permite ofrecer un tratamiento adecuado y prevenir complicaciones. El ultrasonido es una herramienta importante, pero el diagnóstico de hiperplasia endometrial debe confirmarse mediante el análisis del tejido con una biopsia endometrial.
Dr. Benjamín Gloria Ávila
Ginecología y Obstetricia
Diplomado en Colposcopia
Hospital Ángeles Puebla
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